sábado, 10 de julio de 2010
Llueve, afuera esta lloviendo y mi cuerpo sigue cálido en tu compañia.
No sé hasta cuando durará dicha sensación, mientras tanto, te percibo todavía.
Duele, duele cada que te vas, maldita codependencia que me impulsa a mirarte y obligarme, a no quitar de allí mis ojos, al menos en una eternidad.
Pienso en que somos dos almas patéticas necesitadas de amor. Sobreviviendo al paso del tiempo, sobreviviendo como aquel faro que avistamos desde la barca del corazón.
Pobre faro aquel, sintiendo el mar tan cerca y sin poder tocarlo; supongo que será la misma impotencia que se presenta en mi cabeza, al tenerte en lejanía. Con certeza, me pareceré a ese faro, que te espero cada día, como esperando encontrar en tus ojos algo más que un amor de día.
Etiquetas: Sueños y poesías
